Vacunas,autismo y salud pública

Estamos en el siglo XVI.La reina Isabel I de Inglaterra enferma de un mal muy común en la época:La viruela.El parlamento trata desesperadamente de elegir un sucesor,pues nadie tiene claro que vaya a salir con vida,pero por suerte,la reina sobrevive.Con la cara desfigurada por la enfermedad,eso sí.

Durante la época del descubrimiento de América,Variola Virus,el virus causante de la viruela,esquilmó la población nativa mucho más que cualquier conflicto humano.Esta guerra entre nuestra especie y el virus duró hasta 1980,año en que,por fin,los humanos derrotaron al microorganismo utilizando un arma potentísima:La vacuna.

Las vacunas no solo fueron responsables de la erradicación a nivel global de la viruela,sino que también nos ha sido tremendamente útil para protegernos de otras enfermedades como la poliomielitis,la rabia o el sarampión,que ya se considera erradicado en varios países.

Sin embargo,ahora existe un fuerte movimiento en contra de ellas,¿Cómo es posible que queramos poner fin a algo que ha mejorado tanto nuestra salud y calidad de vida?Son muchas las críticas que se hacen a las vacunas,y todas ellas pueden ser rebatidas,pero en este artículo me centraré sólo en el rumor de que provocan autismo.

Aún no sabemos con exactitud las causas del autismo,pero parece ser que,aunque el entorno influya,tiene un fuerte componente genético, pues hay un 5% de probabilidades de que el hermano o hermana de una persona con autismo también lo tenga,y si hablamos de gemelos,la concordancia es del 90%.

Esta idea de que las vacunas influyen en las probabilidades de que una persona padezca de autismo proviene de un estudio publicado en 1998 por el exmédico y actual activista antivacuna Andrew Wakefield,que realizó un estudio con doce niños con autismo y colitis,ocho de los cuales se habían vacunado con triple vírica poco antes de empezar los síntomas.Ocho niños es una muestra demasiado pequeña,pero además el propio Wakefield dice claramente en su artículo:

No hemos probado una asociación entre la vacuna del sarampión,paperas y rubeola y el síndrome descrito.Están en marcha estudios virológicos que pueden ayudar a resolver este asunto.”

Sin embargo,pese a que en su propio artículo admitía no haber demostrado nada,este hombre tuvo la osadía de recomendar en una rueda de prensa la suspensión de la vacuna (¡Claro que sí,hombre!).La prensa se hizo eco de la noticia,cundió el pánico entre la población y la cobertura vacunal descendió gravemente en varios países.Todo en base a un estudio cuyos resultados ni siquiera pudieron ser reproducidos por los investigadores independientes que así lo intentaron,siendo la reproducibilidad uno de los pilares fundamentales del método científico.Por si todo esto fuera poco,en el año 2004 una investigación del reportero Brian Deer publicada en el Sunday Times reveló la existencia de conflictos de intereses por parte de Wakefield,y si al presentarlo me he referido a él como exmédico,es precisamente porque el Consejo Médico General del Reino Unido revocó su licencia para ejercer la medicina en el país en el año 2010,después de investigar los alegatos de falta de ética profesional y hallar probadas 32 acusaciones,entre ellas 4 de fraude y doce de abuso de niños con discapacidad del desarrollo.

Con estos datos,creo que podemos concluir que ni este individuo ni su (ya retirado) artículo son precisamente de fiar,pero además,en el año 2001,un comité del Institute of Medicine de los Estados Unidos,tras revisar todo lo conocido hasta entonces,concluyó que las pruebas “favorecían el rechazo de una relación causal entre la vacuna triple vírica y el autismo “,por lo que creo que no tenemos nada que temer a la hora de poner esta vacuna a nuestros peques.

Existe una segunda teoría que vincula las vacunas al autismo,y es la que responsabiliza al Mercurio presente en las vacunas (el thiromesal,en inglés,un compuesto orgánico de Mercurio que en el organismo se metaboliza en etilmercurio,y que se venía utilizando en las vacunas desde 1930 para evitar que se infectasen con hongos o bacterias).Esta teoría no surgió de ningún estudio científico,sino de algunas asociaciones de padres de niños autistas,y en 2004,el Institute of Medicine de Estados Unidos realizó un nuevo estudio con el que,además de confirmar el rechazo del papel de la triple vírica en el autismo,concluyó también que “la evidencia favorece el rechazo de una relación causal entre las vacunas que contienen tíomersal y el autismo “,basándose en cinco estudios en Suecia,Dinamarca,Estados Unidos y Reino Unido.

Esta es la historia y evidencia de las teorías que relacionan las vacunas con el autismo,pero antes de despedirme me gustaría dar un mensaje personal:Ya hemos podido ver que,a día de hoy,las evidencias no indican ninguna relación entre las vacunas y el autismo.Sé que son muchos los padres que,después de una vacuna,han observado cambios en el comportamiento de sus hijos y que,en su preocupación,han dado crédito a estas teorías.Sin embargo,creo que,pese a lo doloroso de la situación,es importante recordar que el hecho de que un acontecimiento preceda a otro no demuestra en sí mismo una relación de causa y efecto entre ambos sucesos,y que en el caso del autismo,se da una regresión en el desarrollo del niño en el 25% de los casos,y no es culpa de la vacuna,sino del propio trastorno.Pero si bien nada demuestra que las vacunas causen autismo,sí tenemos evidencias de lo que ocurre sin ellas:Tras la polémica generada por el mercurio en las vacunas,en 1999 los Centers for Disease Control and Prevention y la American Academy of Pediatrics,a pesar de concluir que no había pruebas de que el Mercurio causase autismo,decidieron vacunar contra la hepatitis B al nacer solo a los hijos de madres portadoras,retrasando la primera dosis de los demás niños hasta los dos meses.Muchos niños sufrieron la hepatitis B y tienen importantes posibilidades de sufrir hepatitis crónica,y una niña de tres meses murió por esta enfermedad.Este año,cuatro países (Reino Unido,Albania,República Checa y Grecia)han perdido el estatus de haber erradicado el sarampión precisamente por el descenso en la administración de vacunas,y en Febrero de este año se informó de que 8 personas habían muerto en Ucrania por culpa de esta enfermedad.Por eso quiero pedirte de corazón,a ti que me estás leyendo,que por el bien de tus peques y por responsabilidad social,vacunes a tus hijos,y que si alguien trata de venderte terapias “alternativas “o te da una información que contradice a los organismos de salud,te ruego que te informes muy bien para evitar caer en las garras de alguien sin escrúpulos al que le interesa más tu cartera que tu bienestar y el de tu gente.