Diversidad Funcional y mascotas

Quienes hemos tenido alguna vez una mascota sabemos el vínculo tan especial que nos une a ella.Alguien muy sabio dijo una vez que quien nunca ha amado a un animal,tiene una parte muy importante de su alma aún por descubrir y yo así lo creo.Considero que ningún niño debería crecer sin tener un animal al que cuidar y querer cerca,porque ayuda a los pequeños a aprender a ser responsables y empáticos,y respetuosos con la naturaleza.

En el caso de las personas con diversidad funcional,los beneficios de la convivencia con un animal son especialmente notorios,razón por la cual cada vez son más populares las terapias con animales,y tener una mascota puede ser realmente ventajoso para estas personas.

En primer lugar,el animal ayuda a mitigar el sentimiento de soledad e incomprensión,ya que los animales no entienden las etiquetas que ponemos,justificadamente o no,los humanos,y tampoco les importan las diferencias,sino que simplemente corresponden al cariño y los cuidados recibidos con ternura y fidelidad.Esto puede ayudar a la persona con diversidad funcional a paliar los problemas de ansiedad y depresión que tan frecuentes y dolorosos suelen ser en la vida de estas personas,y les permite mejorar su autoestima y confianza,lo que les será muy útil a la hora de establecer relaciones con sus pares.

La mascota también puede ayudar a personas con Asperger u otros tipos de diversidad funcional que puedan afectar a la psicomotricidad a aumentar su nivel de actividad física y mejorar sus habilidades motoras,mediante el juego,los paseos,las carreras…

También pueden ayudar a estas personas a superar sus problemas de relaciones sociales,pues pueden llamar la atención de otras personas y dar lugar a conversaciones espontáneas y,dado que la presencia del animal suele hacer que la persona se sienta más segura y calmada,puede ayudar a mitigar los efectos de la ansiedad o fobia social que de forma no infrecuente pueden experimentar muchas de estas personas.

Además,los animales pueden ser excelentes entrenadores de habilidades sociales:un perro,por ejemplo,es un ejemplo de lealtad,reciprocidad y afectividad,mientras que un gato puede enseñar autonomía e independencia,a estar pendiente de las señales sutiles que nos envían los demás en el trato social y a respetar el “no”.

Por estas razones creo que una mascota puede ser un gran apoyo para mejorar la calidad de vida de las personas con diversidad funcional,y un perfecto complemento a las otras terapias o entrenamientos que puedan recibir.

En el nombre de Dios

Antoine Faure galopaba con su noble corcel por las praderas del norte de Francia, la misión era necesaria y justificada, unos monjes de un convento cercano habían alertado al mismísimo rey de que unos aldeanos habían practicado artes oscuras y orientales cerca de allí y el Demonio había excretado su presencia.

Como templario con 20 años de experiencia estaba muy claro lo que debía de hacer, extirpar la maldad del mundo terrenal y devolverla a la oscuridad de los infiernos donde el Maligno mora.

Tras una parada en una posada a varios kilómetros del lugar del pecado, Antoine recogió toda la información que pudo, los aldeanos se había rebelado contra su señor y la Iglesia católica y organizaban fiestas paganas en un valle con rituales oscuros, sacrificios humanos, herejías, lujuria y adoración de Satanás.

Sinceramente se sentía tan preocupado por esa aberración que no espero a que se hiciese de día ni durmió en la posada, directamente como caballero y siervo de Dios salió en su caballo llevando en una mano la espada y en la otra la Sagrada Biblia.

Cuando llegó y vió el fuego observó el infierno terrenal: hombres y mujeres jóvenes fornicaban entre ellos como una nube de mosquitos mientras bebían y hacían blasfemias contra Dios y en nombre del Maligno.

El hedor a azufre era inconfundible.

Sin ningún remordimiento saco su espada y uno por uno mato a esos paganos poseídos por el Diablo.

Cuando acabó con ellos (unas tres docenas de hombres y mujeres que habían perdido su alma) les dio sepultura cristiana y rezó a Dios por si habría alguna salvación para alguno de ellos (aunque en su sabiduría de religioso sabía que había poco que hacer por el alma de esos malnacidos).

Aún quedaba lo más difícil.

Subió la montaña arriba y encontró lo que sabía que existía: un coro de faunos que bailaban histéricamente alrededor de un ser de tres metros con cuerpo de hombre y cabeza de macho cabrío.

Cuando los seres inmundos lo vieron se lanzaron contra él cual perros del demonio, con sus cabezas humanas y sus dientes de tiburón y él uno a uno corto sus cabezas y derramó su sangre en el suelo.

Entonces el gigantesco macho cabrio se puso en pie con intención de agarrar una enorme roca y aplastarle.

-¡En el nombre de Dios clemente y misericordioso!- grito Antoine- ¡Que el mal perezca y el bien prevalezca!.

Y mientras se santiguaba agarró su espada con firmeza y se lanzó con determinación ante ese abominable ser.

Esquivo la roca y con su técnica de exorcista le saco el corazón del pecho, ante lo cual el enorme monstruo empezó a disolverse en una llama verde mientras emitía unos bramidos imposibles de describir.

Antoine quemó el corazón con agua bendita.

Después se arrodilló ante el Señor de los Cielos y rezó varias veces.

Cuando miró hacia el este, el sol empezaba a salir.

Una vez más había cumplido su misión en la vida y había derrotado al mal.

Su salvación estaba asegurada y pronto se reuniría con el Padre.

 

IGNACIO PANTOJA

Los relatos de Ignacio: Pánico en la Granja

Lubiana Wilson miro por la ventanilla, a lo lejos se veía aún el humo negro de la ciudad, sus coches, sus ruidos y sus pestes.

En el horizonte se veía el verde del campo y el olor a clorofila le penetraba por las fosas nasales.

El recuerdo de visitar cada verano a sus abuelos le traían recuerdos entrañables desde su más tierna infancia, sus abuelos, aquellos seres bondadoso, amables y cariñosos que la esperaban.

Y allí llego, a la estación del pueblo, donde su abuela, con su tacto cálido y amoroso la abrazo con la dulzura de siempre, y su abuelo, ese hombre con muchas heridas en la vida pero de gran corazón la puso una sonrisa de ángel benévolo.

Pronto fueron a la finca en el antiguo coche de su abuelo, allí estaba, en medio de la naturaleza, su hogar, donde tomaron la comida de la cocina de su abuela, que no era sino la mejor del mundo, leche con miel y los ricos bollos que cocinaba para su nieta.

Cuando se sentaron al fuego de la chimenea, su abuelo le contó las historias de su juventud con muchísima ternura y ambos rieron en todo el calor del amor abuelos y nieta.

-Las gallinas están muy alteradas- comento el abuelo- quizá vaya a llover.

Dicho eso la acostaron con caricias en una cama suave y reconfortante.

Fue entonces cuando lo escucho. Un grito desalmado, empezaba a amanecer aunque el sol no había salido.

Lubiana pisó el suelo, estaba frío, el calor de la chimenea se había ido.

No se escuchaba nada, aunque creía haber odio ruidos, ruidos extraños, que parecían no haber salido de allí, ¿o fue todo una pesadilla?.

-¡Abuela!, ¡Abuelo!- grito ella.

Al no obtener respuesta se dirigió a su habitación y vio la cama vacía, parecían que se habían levantado, ¿pero por qué tan pronto?

Bajó las escaleras y llegó a la cocina, entonces vió algo, una gallina estaba en la ventana y la miraba.

-¿Qué ocurre?

Salió afuera, algo no andaba bien.

Caminó, escuchaba voces en el gallinero, debían de ser sus abuelos.

Empezó a caminar por el pequeño camino de tierra, cuando yo un crujir tras suyo y cuando se giro de manera instintiva vio algo que le helo las venas.

Un gallos descomunal, de casi un metro y medio de alto estaba postrado tras de ella.

El corazón la empezó a bombear a mil por hora, salió corriendo, con la cara llena de pavor a punto de romper a llorar, por algo notaba que el gallo la estaba persiguiendo.

Entonces entro en el gallinero, tropezó y se callo, se sumió en la oscuridad y empezó a llorar frágilmente.

De repente una luz siniestra lo iluminó todo, una luz purpúrea, algo que no era de este mundo.

A su alrededor había gallinas, gallos y algunos de ellos eran sobrenaturalmente enormes, dos de ellos, apostados a su alrededor median más de dos metros y por algún motivo que no se puede entender Lubiana intuyó que la estaban juzgando con sus ojos apáticos de ave.

Lubiana sintió el terror abismal, no el miedo de cuando se montó en bicicleta por primera vez o se tiro desde un trampolín, sino el miedo que te deja seco los vasos sanguíneos y hace que tu corazón explote.

Y en ese momento, antes de que expirase su último aliento de vida lo vió, una criatura en forma de lagarto con ala y cabeza de gallo, lo último que pudo ver fue su pico clavarse en el pecho abierto y ensangrentado de sus abuelos, quienes sin rastro de vida tenían sus ojos abiertos con la mirada puesta en la eternidad.

Y en ese momento la reventó el corazón.

El Diablo visitó la finca de los Wilson en ese verano de 1990, sin saberse porqué.

IGNACIO PANTOJA

Los relatos de Ignacio: LOS OJOS VERDES

John Ford se levanto muy pronto, era aún de noche y justo ese día no tenía que trabajar.

Sentía un intenso dolor de cabeza, tanto que le aplastaba el craneo.

Había visto esos ojos antes, ¿pero donde?, esos ojos verdes de intensa belleza femenina.

¿Pero eran reales? No podía ser, tenía que ser una ninfa, no podían existir, sin embargo tenía que haberlos visto en algún momento, quizá cuando era niño.

Eran demasiado reales.

Se levanto y salgo del hotel rápidamente, afuera llovía intensamente.

Cogió un taxi y fue al puerto, algo le pedía ir, una conexión que no podía explicar.

Con un viejo periódico bajo la cabeza se aproximó a la barandilla del puerto, entonces…como si una descarga eléctrica recorriese su cuerpo lo vio…dos ojos verdes inmensos dentro del mar, como si un monstruo marino le acechara de las profundidades, dispuesto a arrancarle del paseo marítimo y llevárselo a la oscuridad del fondo del océano.

Regreso corriendo a su hotel, con una taquicardia y una taquipnea que el taxista sugirió varias veces si acercarle al hospital.

Cuando llego al recibidor fuel blanco de todas las miradas, empezó a vomitar sangre.

Llego al baño de su suite y se miro en el espejo tras lavarse la cara, entonces los volvió a ver, esos ojos preciosos, como dos esmeraldas le miraban.

Metió la mano en un cajón, saco un objeto y apretó, de su cerebro salió un río de sangre.

-Lo encontramos comisario- dijo la joven agente- aquí está el asesino en serie de todas las chicas que desaparecieron durante el año pasado, que pena que no se encontrasen sus cadáveres nunca…

IGNACIO PANTOJA

Los relatos Ignacio: PESADILLA Y SUEÑO

Me encontraba solo, una suave brisa me daba en la cara, tenía los ojos cerrados.

Entonces sentí una llama negra en mi interior, mire al suelo…estaba despoblado de plantas, había edificios altos y hostiles, verjas electrificadas.

Caí desde arriba, choque contra el suelo que estaba lleno de piedras y cristales y la tierra comenzó a engullirme…

La tierra me engullía, yo me resistía, montaba en cólera, intentaba moverme pero las rocas y la tierra me presionaban.

Entonces la llama negra de mi pecho empezó a crecer, me empezó a doler y caí en un pozo, un pozo negro sin fondo..perdí la consciencia durante unos instantes.

Cuando desperté estaba atado con cadenas de pies y manos, el suelo estaba frío y áspero, escuchaba unos pasos, un foco me apunto…

Unos gritos intimidantes empezaron a proferirme insultos, amenazas, note que el pecho se doblaba contra mí mismo y se me autoengullía.

Un montón de hombres altos y grandes con cara agresiva, dispuestos a practicarme el peor de los tormentos, vestidos con lujosos trajes me miraban como si mirasen al ser mas abyecto del infierno.

Sacaron motosierras y las encendieron, sentí lo más espantoso que puede sentir un ser humano.

Entonces algo exploto, la llama negra que había al lado de mi corazón había reventado y ahora había una llama blanca y brillante.

Los hombres trajeados retrocedieron un paso, se les empezaba a ver asustados, como si me temieran, sus motosierras se deshicieron como un helado al sol, corrieron, pero se quedaron sin ropa, fueron quedÁndose hasta en calzones y después se deshizo su piel, pude ver sus caras de dolor y sufrimiento como se deshacían en el suelo hasta desaparecer.

Entonces me sentí muy muy fuerte, muy poderoso, rompí las cadenas de mis manos y mis pies con determinación.

Entonces alce el puño en alto y comencé a ascender, seguía el camino de la luz brillante de mi corazón, atravesé la tierra y vi un césped enorme, un sol radiante y arcoíris, al lado lagunas, seguí ascendiendo y llegue a las nubes…

Había nubes de algodón, y sobre ellas había ángeles con forma de mujer, tan hermosas que cualquier hombre moriría de amor con solo verlas.

Quede relajado, notaba seguridad y calma, esas ángeles empezaron a cantarme con unas voces tan hermosas que eran sobrenaturales mientras me besaban con sus dulces bocas, un rocío suave rozo mi cara y un rayo de sol ilumino mi pecho entre las nubes.

Me sentía amado.

IGNACIO PANTOJA

Último programa de la temporada!

Hola a tod@s.

Os dejamos por aquí el último programa de la temporada 2017/2018. En él hemos hecho un balance de lo que ha sido la temporada radiofónica que termina, algunas propuestas para el verano y lo que esperamos de la temporada que viene!

Regresaremos en septiembre. Feliz verano a tod@s!!! 🙂

 

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